Lo que éramos
¿Recuerdas? Aquellos momentos abrazados a una paperina llena de castañas, acurrucándonos para evitar ese frío típico de Octubre y típico de Noviembre. No había guante o prenda que impidiera que ese frío nos llegara a los huesos. Un frío vahído que se alojaba en nosotros, pero no en nuestro corazón.
¿Recuerdas? También el olor de las castañas nos hundía en una atmósfera familiar, tradicional. No había niño que no sonriera al oler esos frutos secos calentitos, notando como el estómago se los pedía. Tampoco faltaba la sonrisa permanente de la adorable anciana que nos las vendía.
Uno no puede dejar de mirar a su alrededor, y ya no vemos esa ilusión de pedirle las castañas en los niños. Disfrazados, acompañados a los lejos de sus padres, van en busca de nuevos retos. ¿O quizá de una idea equivocada de sus raíces? Me sorprende la cantidad de cambios que han ocurrido en los últimos años.
No le encuentro el porqué. No encuentro explicación para permitir la pérdida de la tradición en pos de una extranjera. No es por ser racista, pero la gracia de la diversidad cultural es que haya diferentes formas de venerar a los muertos, a los vivos, a los padres y al propio país. Pero ver el trick or treat fuera de Estados Unidos me hace daño. Perder una tradición como la Castanyada, también. Cada uno tiene su lugar, y aquí no cabe una tradición que no significa nada para el propio país.
Memoria mía. ¿Recuerdas? ¿Recuerdas lo que éramos?
¿Recuerdas? También el olor de las castañas nos hundía en una atmósfera familiar, tradicional. No había niño que no sonriera al oler esos frutos secos calentitos, notando como el estómago se los pedía. Tampoco faltaba la sonrisa permanente de la adorable anciana que nos las vendía.
No le encuentro el porqué. No encuentro explicación para permitir la pérdida de la tradición en pos de una extranjera. No es por ser racista, pero la gracia de la diversidad cultural es que haya diferentes formas de venerar a los muertos, a los vivos, a los padres y al propio país. Pero ver el trick or treat fuera de Estados Unidos me hace daño. Perder una tradición como la Castanyada, también. Cada uno tiene su lugar, y aquí no cabe una tradición que no significa nada para el propio país.
Memoria mía. ¿Recuerdas? ¿Recuerdas lo que éramos?
Hola, muy buenas tardes, ¿qué tal estás Santi? Espero que maravillosamente bien al igual que tu interesante blog. Caí de casualidad en tu espacio y me alegro de ello, ya que he disfrutado de las entradas que he tenido tiempo de ojear y me han parecido muy entretenidas, enganchan al bloguero. Tienes una web muy recomendable y te felicito. Espero que sigas creciendo y que nunca abandones el rincón de tu mente. Seguiré visitándote siempre que tenga un tiempo libre para ver las restantes entradas y las nuevas que subas. Te deseo mucha suerte y espero que pronto subas un nuevo post para disfrutar de él.
ResponderEliminarSi me lo permites, me gustaría invitarte a mi blog DIARIO DE UNA CHICA POSITIVA. Lo he dedicado a escribir literatura personal (relatos, cartas, reflexiones), además, podrás compartir tu blog con todos nosotros en la sección "Aquí tu web": http://insolitadimension.blogspot.com.es/
Un gran abrazo desde Málaga y gracias por compartir un trocito de ti.