Un sueño... ¿o es real?
No siempre gozamos de esa felicidad que anhelamos y que contínuamente buscamos. El abismo es algo que nos hace recapacitar, y estar al borde del precipicio abre dos vías: o abandonar o luchar para no caer. Y he estado en ese borde, viendo ante mí parte de mi vida. No es sencillo decidir. En ese abismo hay que actuar, hay que pensar. Hay que comprender que en el cargador sólo queda una bala, y que pocas veces acertarás. Tuve la suerte de no fallar, pero no por mí, sino por quiénes me agarraron del brazo y me devolvieron a esa tierra que busqué sin parar. Una búsqueda de la que casi acabo harto. Hace doce meses pensé en abandonar mi sueño. No había beneficios, no había futuro. Es algo que llevo dentro, desde que era un crío, y no sabéis lo duro que se me hace plantear una decisión tan complicada. Entonces, en medio de la duda, apareció una mano. Una llamada de teléfono bastó. Costó encarrilar el vagón y lanzarse ladera abajo. Casi descarrila ese vagón cuando, a última hora, s...