El bello amante
Por esos momentos juntos. Por esos gestos. Por esos latidos. Tanto te debo que me atrevo a decir que estoy enamorado de ti. Sí, un chico como yo enamorado de ti. Sabes a lo que me refiero, a esa esfera en la que sólo vivimos tu y yo. Nuestros pensamientos. Nuestra vida. ¿Por qué pareces tan lejana de vez en cuando? ¿Por qué tienes que ser tan revoltosa y tunante? Sabes perfectamente que te amo con locura, y que sin ti, no soy nadie. Tu eres mi aire para respirar, eres mi cielo, mi noche. Los atardeceres y los amaneceres son muy ambiguos. Pero, ¿qué serían esos momentos de alegría sin ellos? ¿Y qué serían esos momentos de aprendizaje? A veces parece que juegues conmigo. No soy una carta a descartar. No soy tu ficha de Monopoly que envías continuamente a una cárcel de pobreza. Y cuando puedo ahorrar, me haces caer en la casilla lila, la más cara de todas. Pero te sigo queriendo, porque como tú, ninguna. ¿Lo mejor de todo? Es que pese que llevo tiempo amándote, no...