Lo que éramos
¿Recuerdas? Aquellos momentos abrazados a una paperina llena de castañas, acurrucándonos para evitar ese frío típico de Octubre y típico de Noviembre. No había guante o prenda que impidiera que ese frío nos llegara a los huesos. Un frío vahído que se alojaba en nosotros, pero no en nuestro corazón. ¿Recuerdas? También el olor de las castañas nos hundía en una atmósfera familiar, tradicional. No había niño que no sonriera al oler esos frutos secos calentitos, notando como el estómago se los pedía. Tampoco faltaba la sonrisa permanente de la adorable anciana que nos las vendía. Uno no puede dejar de mirar a su alrededor, y ya no vemos esa ilusión de pedirle las castañas en los niños. Disfrazados, acompañados a los lejos de sus padres, van en busca de nuevos retos. ¿O quizá de una idea equivocada de sus raíces? Me sorprende la cantidad de cambios que han ocurrido en los últimos años. No le encuentro el porqué. No encuentro explicación para permitir la pérdida de la tradición en pos...