La soledad de la información
Llegar a casa y poner la tele. Antes quizá era algo más habitual, pero en mi caso ya no existe. Trabajar en el mundo de la información me ha abierto a una realidad dolorosa. No miro las noticias a modo de espectador, sino que las analizo. No las clasifico en si son buenas o malas. Las analizo -o eso intento- de forma reacia, pensando en qué palabras se utilizan. Y, cada vez más, abundan adjetivos. Un adjetivo puede ser descriptivo, pero en la era de internet, es lo que marca la diferencia. El adjetivo, entonces, adquiere una importancia exagerada. Con el adjetivo ya no se describe, sino que se opina. Y ahí entra en juego la ética. Siempre he creído que el bien y el mal se explican de forma mecánica. Pero, ¿qué es una buena acción y qué es una mala acción? Por ejemplo: Para un dictador, matar u oprimir a quiénes no piensan como él es bueno. Para otros, es malo. Por eso, la ética desaparece y entra en juego el factor beneficio personal. Si existe beneficio, es bueno. Sino, es malo....