Las apariencias engañan
El frondoso bosque se hallaba ante mí. Multitud de voces persiguiéndome, gritando algo que no llegaba a entender. ¡Qué pesados! ¡Cómo si yo fuera algo de otro mundo! Decidí esperar detrás de un árbol, aunque sería bastante lógico que me encontraran allí.
Poco me gustaba internarme en el pinar. La temperatura en aquella época del año era agradable en su justa medida, pero siempre quedaba ese refrescante vientecito que ondeaba mi pelo. Un cabello tan bien cuidado gracias a los múltiples baños que me he dado en el río. ¡Ese agua tan pura y limpia! Me encantaba dejarme llevar por la corriente. Y lo mejor es que me sabía el regreso a casa por arte de magia. ¿Olores? ¿Pistas visuales? No las necesitaba, mis piernas se movían como si fuera algo mecánico, que supiera desde antes de nacer. Y no fue una excepción.
Mis pisadas, silenciosas, me internaron en el basto bosque, con ganas de seguir trotando hasta límites insospechados. La libertad me había hecho olvidar mi posición. Un grupo desconocido de personas me perseguía, y el miedo volvió a invadirme ¿Qué pasaba si me encontraban? ¿Qué querrán de mi? No lo entiendo, solo me gano el derecho a vivir. No molesto a nadie, hago la mía. Pero eso no lo entenderán. No se si ni me entenderán a mí. Y, que cojones, ni yo a ellos.
Un idioma extraño, de otro país. O de otro mundo, como creen que soy yo. Si puedo vivir en armonía con todo, ¿por qué con ellos no? Pues, sinceramente, aún no tengo respuesta. Tantas dudas, que me llenan el corazón. Y, para intentar solucionarlo, ¿por qué no comer algo? Me aseguré que no venían. Mi oído es muy bueno, o eso he aprendido al discernir quien respira o quien habla. Sí, pese a no entenderlos. Y paro que me voy por las ramas.
Varios minutos después, estaba delante de una verja, y olía el miedo. Curioso, el miedo que tenía yo huele diferente. Esta vez, la inocencia estaba en el aire. Un suave sonido melodioso venía del interior del curioso recinto. ¿Por qué tienen a animales aquí metidos? Son unos crueles, aunque me dejan el trabajo fácil. No sabéis lo que cuesta perseguir a un conejo. Por suerte, aquí tienen cosas más grandes. Y eso, un lobo lo debe aprovechar.
Poco me gustaba internarme en el pinar. La temperatura en aquella época del año era agradable en su justa medida, pero siempre quedaba ese refrescante vientecito que ondeaba mi pelo. Un cabello tan bien cuidado gracias a los múltiples baños que me he dado en el río. ¡Ese agua tan pura y limpia! Me encantaba dejarme llevar por la corriente. Y lo mejor es que me sabía el regreso a casa por arte de magia. ¿Olores? ¿Pistas visuales? No las necesitaba, mis piernas se movían como si fuera algo mecánico, que supiera desde antes de nacer. Y no fue una excepción.
Mis pisadas, silenciosas, me internaron en el basto bosque, con ganas de seguir trotando hasta límites insospechados. La libertad me había hecho olvidar mi posición. Un grupo desconocido de personas me perseguía, y el miedo volvió a invadirme ¿Qué pasaba si me encontraban? ¿Qué querrán de mi? No lo entiendo, solo me gano el derecho a vivir. No molesto a nadie, hago la mía. Pero eso no lo entenderán. No se si ni me entenderán a mí. Y, que cojones, ni yo a ellos.
Un idioma extraño, de otro país. O de otro mundo, como creen que soy yo. Si puedo vivir en armonía con todo, ¿por qué con ellos no? Pues, sinceramente, aún no tengo respuesta. Tantas dudas, que me llenan el corazón. Y, para intentar solucionarlo, ¿por qué no comer algo? Me aseguré que no venían. Mi oído es muy bueno, o eso he aprendido al discernir quien respira o quien habla. Sí, pese a no entenderlos. Y paro que me voy por las ramas.
Varios minutos después, estaba delante de una verja, y olía el miedo. Curioso, el miedo que tenía yo huele diferente. Esta vez, la inocencia estaba en el aire. Un suave sonido melodioso venía del interior del curioso recinto. ¿Por qué tienen a animales aquí metidos? Son unos crueles, aunque me dejan el trabajo fácil. No sabéis lo que cuesta perseguir a un conejo. Por suerte, aquí tienen cosas más grandes. Y eso, un lobo lo debe aprovechar.

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