Aludidos


¿Nunca habéis imaginado algo utópico? Quizás a diario, quizás en momentos de bajón. Pero lo que es seguro es que todos tenemos un sueño dentro. Y es que soñar es gratis, pero la vida no lo es. Todo el mundo tiene grandes esperanzas en su futuro, pero últimamente se diluyen por culpa de acciones de dudosa ética. Pero esto no viene de ahora, si no que existe en nosotros desde hace tiempo. Dejad que os explique:

Ayer mismo, al acabar una clase de Literatura Americana del s. XIX, me puse a pensar si de verdad toda la parafernalia de honradez y sinceridad sólo la usan los débiles. Me explico: ¿Hay alguien que por su honradez esté en lo más alto? Si lo están, ¿siguen siendo iguales o están alterados por el poderoso caballero don dinero? Henry David Thoreau plantea si de verdad no somos todos un poco hipócritas en el fondo. En un ensayo llamado On Civil Disobidience carga contra el supuesto modo progresista de gobierno que por aquel entonces era pionero: Los Estados Unidos de América fueron el primer país demócrata de la civilización occidental moderna. Si nos paramos a pensar, es cierto que los políticos son demagogos y todo eso que despotricamos contra las medidas de uno u otro partido político.

Aunque todo esto es conocido, el centro de atención de esta entrada se basa en tí, en él, mí. En nosotros. ¿Somos lo que queremos ser o lo que la sociedad quiere que seamos? Independientemente de si eres heavy, gótico, punk, emo, pijo, hippie, o cualquier otra definición de humano en la sociedad occidental; es cierto que muchas veces los sueños se desnutren por culpa de ciertos estereotipos o formas de actuar. Y todo eso por algo que llamamos respeto. Respetar a los demás es cortarnos las alas de vez en cuando. La vida en sí es una constante de contradicciones y mentiras. La vida es como Dr. Jekyll y Mr. Hide: odiaremos y amaremos, respetaremos y faltaremos al respeto a la vez. Los superhéroes también se equivocan, y en nuestra vida, somos nuestro superhéroe.

Como resultado de esta dualidad, nunca escogeremos bien. La solución, creo que cada uno la tiene que pensar. Aún así recomiendo un sentimiento: el orgullo. Orgullo en cada acción es la mejor medicina hacia los que no te respetan. ¿Quieres ser un doctor? Enorgullécete de ello. ¿Quieres ser guionista de cine? Tres cuartos de lo mismo. Sólo entonces podrás ayudar a la gente, liberar la filantropía que muchos tenemos dentro. Con esto me refiero a las muchas ganas de algunos por encajar o caer bien.

Dicen que el mundo cambiará a finales de año. Espero que si cambia, sea a mejor. No soportaría ver como los idiotas dominan el mundo de nuevo. De mientras, voy a continuar cuidando de mi mismo, de mis sueños. Aunque a primera vista necesitemos ayuda exterior de algun modo u otro, en el fondo son nuestras manos quien construyen el mundo. Nuestro mundo. El tuyo. El mío.

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